| Teníamos libre ese día para visitar TEL AVIV, pero decidimos que preferíamos la excursión optativa que va a parte del viaje a cambio de 115 euros cada uno que nos permitía ir a MASSADA Y EL MAR MUERTO, creo que la excursión merece la pena, además que el precio me pareció bien calculando los kilómetros que hicimos en el trayecto, más las entradas a los lugares, el funicular, el mar muerto... Supongo que en ésto habrá opiniones para todos los gustos siempre respetables, pero a veces además del dinero importa la comodidad, también ha de saber todo turista que aparte de la excursión siempre te van a llevar a algún lugar para poder hacer un poquito de negocio. A nosotros nos llevaron a un kibutz (como cooperativas agrícolas en nuestro país) que se dedicaba a la ejecución de cremas con los minerales que sacaban del mar muerto, después de una exposición rápida de dos minutos, nos explicaron las ofertas que tenían para las cremas. He de reconocer que todo el mundo habla maravillas de estas cremas, yo que no soy muy dada a usarlas, pero alguna me llevé y los recomiendo. Si se te olvida comprar algo no te preocupes, porque en JERUSALÉM hay tiendas especializadas en productos del mar muerto y los precios tampoco son tan diferentes. Poco después nos llevaron hasta la fortaleza de MASSADA, la verdad es que llevábamos un guía llamado JACOBO que a parte de ser un temerario conduciendo nos acompañaba también un compañero de agencia, de TEL AVIV, llamado David, que de vuelta del viaje al mar muerto se quito los zapatos en el pequeño autocar y nos deleito con sus pies desnudos de regreso a TEL AVIV. Pero bueno, es una anécdota más para contar... Para entrar en MASSADA hay que subir en un funicular, por si alguien tiene miedo a las alturas, para que tenga esa información. El trayecto es muy corto hasta la fortaleza, no dura más de dos minutos si llega. Como os decía antes nuestro guía Jacobo sabía mucho de la fortaleza, ya que nos comentó que había estado en las excavaciones de esta ciudad-fortaleza y le encantaba poder enseñárnosla, nos contó la historia: los romanos habían hecho una rampa para conquistar MASSADA, después subieron por la rampa con una cabeza de león de acero o bronce no estoy muy segura y consiguieron romper la muralla. Toda esta fortaleza la mandó construir Herodes. Había palacios, almacenes de comida, creo que hasta 15, la primera sinagoga de Israel se construyó en este lugar porque Herodes no dejaba salir a la gente de MASSADA por miedo a que no volvieran. También tenía unos sistemas de recogida de agua de lluvia impresionantes muy inteligentes, una gran cisterna donde almacenar el agua. Comentan que en la época de Herodes, allí se cultivaba de todo: flores, todo tipo de verduras... había muchos animales y la gente vivía de ello. Herodes construyó MASSADA para proteger a su familia. Cuenta la historia que cuando los romanos estaban a punto de romper la muralla con su cabeza de león, los habitantes de MASSADA, más de 900 personas, decidieron que no querían ser prisioneros de los romanos así que decidieron hacer un suicidio colectivo. De esta manera cuando llegaron los romanos se encontraron que el pueblo de MASSADA estaba vacío, todos estaban muertos, solamente una anciana y dos chicos hermanos sobrevivieron para contar la historia. Aquí en esta fortaleza no debéis olvidar llevar un sombrero y agua, aunque allí tienen un depósito con tres grifos para poder beber pero os puedo asegurar que el sol calienta de lo lindo. Volvimos a descender por el funicular, comimos en la cafetería del museo de MASSADA (pequeño). Os comentaré que un Kebap nos costó 30 shekel para que os podáis hacer una idea del precio. Solo hacer un comentario que me viene a la memoria: los israelitas son poco puntuales. Lo comento porque los guías cuando quedaban con nosotros siempre ponían un margen de 15 minutos así que tomarlo con calma, pero también dependerá del guía que llevéis en el tour.
 A continuación tocaba darse el baño en el mar muerto. Tener en cuenta que para viajar a Israel recomiendo llevar una pequeña toalla, bañador, gorro, chanclas de baño... seguro que más adelante también las utilizaremos seguro. Bueno pues nos dirigimos al mar muerto, hay unos recintos que tienen cafetería, vestuario, duchas, sombrillas, sillas para sentarse. Nos pusimos el bañador y a las aguas del muerto. Decir que flotas en el agua por su gran salinidad, pero tener cuidado con las heridas que podáis tener porque escuecen que no veas. Yo que vosotros no me metería con ellas. También en la orilla hay un lugar donde puedes embadurnarte de barro, es sanísimo para la piel y hay una infinidad de gente por el tema de la soriasis. La verdad es que lo pasamos genial. La sensación es estupenda y sales como muy limpio de la piel, aunque el agua esta un poco revuelta ya que el suelo del mar muerto es arcilloso. Nos volvimos hacia TEL AVIV, pudimos dar un paseo por la ciudad antes de cenar a las 19h. Como estábamos más cansados que el día anterior nos fuimos hacía la parte derecha del paseo de la playa, allí encontramos menos espacio para andar pero sinceramente tampoco nos apetecía demasiado andar. Estuvimos mirando los hoteles, sus construcciones, que sigo diciendo que son impresionantes. Bueno, pues decidimos que nos tomábamos algo en una terracita puesta en la terraza misma, con las sillas en la playa con velitas y sombrillas. La cuestión es que nos cobraron por una limonada más una cerveza 30 shekel. Y a dormir como angelitos.  Día 3 >> |